Postre del amor

El amor es una razón para convertir en realidad nuestros sueños, es la inspiración y la fuerza que muchos conseguimos para llevar a cabo proyectos y hacer cosas impensables. En la cocina, es este uno de los elementos claves para el éxito. Conseguir una ejecución excelente del arte culinario exige hacerlo con entusiasmo y con mucho amor por lo que se está haciendo. Es quizá esta una de los motivos que dio nombre a este postre. Nadie lo sabe con certeza, no obstante, puede especularse sobre ello, pues el resultado de el Postre del Amor, parece hecho con un poco de Maracuyá y con mucho amor.
2 horas
4 Porciones

Ingredientes

115 gramos de Mantequilla derretida

13 Paquetes individuales de galletas maría molidas

Pulpa de maracuyá

8 Maracuyás

1 lata de Leche condensada

1 ½ Leche evaporada

1 ½ Pulpa de maracuyá

1 taza de Helados de vainilla

2 cucharas de Gelatina pura

1 taza de Maracuyá

1 taza de Pulpa de maracuyá

½ taza de Azúcar

1 cuchara de Gelatina pura

¼ taza de Agua

Preparación

Paso 1 : De la concha: En un pirex (recipiente de cristal especial para mezclas) mediano, de forma rectangular, extiende la mantequilla mezclada con las galletas María en la base.

Paso 2 : Horneas a 350° F durante 10 minutos. Al tiempo licuamos y colamos la pulpa de la fruta y nos quedamos con 1 ½ del jugo.

Paso 3 : Para el relleno, licua la leche evaporada con el azúcar, a lo que añades la leche condensada, los helados y la pulpa de la fruta.

Paso 4 : Aparte, mezcla la gelatina con el agua y la derrites por 30 segundos en un horno microondas.

Paso 5 : Mezcla esto con la preparación anterior y lo viértelo sobre el pirex que contiene la pasta previamente hecha. Cubre con un plástico.

Paso 6 : Pon esto a refrigerar hasta que cuaje, sin permitir que se congele.

Paso 7 : Para el espejo de maracuyá, pon la pulpa en una ollita con el azúcar hasta que este se disuelva; al retirarlo del calor, agregamos el agua con la gelatina; la cual derrites al mezclar por unos minutos.

Paso 8 : Vierte sobre la preparación ya cuajada, con una cuchara, cubriéndola completamente, y ponla a refrigerar nuevamente, hasta que desees servirla.

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