La casquinha de siri es un plato tradicional que combina la suavidad de la carne de cangrejo con una mezcla cremosa y aromática, cubierta con queso parmesano y gratinada
Es ideal como entrada para compartir en buena compañía, ofreciendo una textura suave y sabores profundos en cada bocado.
La preparación requiere ingredientes frescos y un toque delicado para mantener la textura y el sabor auténtico del mar.
Casquinha de Siri (Cangrejo en su concha)
Ingredientes
1 kilogramo de Carne de cangrejo
1 Cebolla picada
2 cucharas de Aceite de oliva
2 Tomates en cubitos
4 cucharas de Hierbas aromáticas picadas
1 Huevo
4 cucharas de Pan rallado
100 gramos de Queso parmesano rallado
½ taza de Leche
Preparación
Paso 1 : El proceso comienza colocando la cebolla picada en una olla con aceite y cocinándola hasta que se vuelva transparente, logrando así su sabor suave y dulce.
Paso 2 : Luego, se añaden los tomates picados y se cocinan unos minutos más, permitiendo que el agua de los tomates se evapore por completo, concentrando así el sabor.
Paso 3 : A continuación, se incorpora la carne de cangrejo junto con las hierbas aromáticas, dejando que la mezcla se cocine hasta que el líquido se reduzca completamente y la preparación tome una textura más concentrada.
Paso 4 : Mientras tanto, en un bol aparte, se baten las claras de huevo hasta obtener picos firmes, logrando una textura aireada y ligera.
Paso 5 : En otra taza, se disuelve el pan rallado en la leche, creando una mezcla líquida.
Paso 6 : A esta se le agrega la yema de huevo, y luego se combina con la carne de cangrejo cocida, mezclando bien hasta integrar todos los ingredientes.
Paso 7 : Una vez preparada esta mezcla, se incorporan suavemente las claras montadas, procurando mantener la ligereza y el aire en la preparación.
Paso 8 : La mezcla resultante se rellena cuidadosamente en las conchas de cangrejo, que previamente deben estar limpias.
Paso 9 : Finalmente, se cubre cada concha con queso parmesano rallado, colocándolas en una bandeja para hornear.
Paso 10 : Se gratinan en el horno hasta que el queso esté dorado y burbujeante, alcanzando ese toque final crocante y sabroso que realzará el plato.













