No hay nada como degustar un plato preparado con ingredientes naturales y frescos. Una de las más interesantes cualidades de la gastronomía de Brasil es el vínculo irrompible con las raíces del país, con las técnicas primitivas usadas por los ancestros que, por las condiciones propias de los países colonizados, permitieron la mezcla de distintas culturas, distintos modos de asumir y entender la alimentación, así como formas diversas de preparar platos, desde los conocimientos de cada una hasta el aprovechamiento de los recursos que tenían a mano en este nuevo paraíso natural.

Orígenes y mezcla de culturas

Portugueses cargados de mercancías, de costumbres y tradiciones, arribaban las costas, trayendo también consigo miles de esclavos africanos. Cada nacionalidad aportó desde entonces las particularidades de sus cocinas tradicionales a la que ya desarrollaban los indígenas nativos. Si hay algo que conserva hoy día la cocina del Brasil es esa frescura y diversidad. Es por eso que podemos considerarla una de las más variadas y atractivas del mundo. Esa tradición portuguesa y conocimientos tecnológicos avanzados en aquella época, el toque africano de los ingredientes fuertes, tubérculos, carbohidratos como la yuca y el ñame, que afortunadamente crecían en las tierras americanas, y el uso de hierbas, especias y otros productos de la tierra que eran para los aborígenes ingredientes fundamentales de su cocina.

Además de la diversidad cultural que enriquece la cocina de Brasil, este país posee una gran extensión territorial, amplias reservas naturales y biodiversidad, de la que resultan una gran variedad de ingredientes; ríos caudalosos y el océano atrlántico proporcionan pescados y mariscos, esta industria se ha posicionado hoy día como la número uno, imponiéndose a Argentina y Uruguay, pues abastece los grandes restaurantes del país y es uno de los principales rubros de exportación. Comer mariscos en Brasil es entonces una delicia y alcanza para todos, teniendo en cuenta que la belleza de los paisajes, la diversidad cultural y su exquisita gastronomía atraen más del millón de turistas al año. Visitar el país implica conocer sus playas y hacer un recorrido inevitable por sitios turísticos que crecen día a día y se sostienen de la industria de la pesca, ofreciendo muchas presentaciones de mariscos, pescados de mar y de río, combinados con experticia.

Platos típicos y combinaciones inevitables

De la tierra los productos más básicos se convierten en exquisitos platos típicos que cada visitante debe probar, un buen ejemplo es el arroz con frijoles, conocido comúnmente como Feijoada; uno de los platos emblemáticos del Brasil. Comerlo podría considerarse un ritual y el modo en que se presenta varía según la región, lo que es seguro es que debe ir acompañado de un trozo de carne de cerdo, carnes secas, saladas, lengua ahumada o salchichas portuguesas. La carne suele servirse aparte y acompañarse con picante. Es habitual ver este plato acompañado de rodajas de naranja para facilitar la digestión.

Otros platos que saben preparar muy bien en el país, por tradición, son las carnes asadas, dulces o saladas, siempre son de la mejor calidad. Es común ver muchísimas presentaciones de carnes de aves con el toque ácido y dulce de la parchita, y esto se explica por las particularidades geográficas que mencionamos anteriormente, las frutas tropicales están por todas partes y le dan un toque colorido y exótico a las carnes, así como sirven de base para otros cientos de platos; el coco, el mango y las bananas, son solo algunas de las frutas que desbordan los platos brasileños. Así, la cocina de Brasil se nos presenta como una tentadora propuesta a probar en nuestra próxima visita al restaurant.