La palabra "salpicão", que existe en portugués desde principios del siglo XVIII y que los etimólogos afirman que nació en español "salpicón", se deriva sin duda del verbo "salpicar", que compartimos con el castellano. La salpicadura tiene su origen en la palabra "salpicar", es decir, salar, rociar. El tiempo ha cambiado el origen y el término no se ha limitado a la sal solamente.

En España algunos platos pueden haber sido los precursores de las salpicaduras, como las conocemos hoy en día. A mediados de los siglos XVI y XVII empezaron a aparecer algunas citas de un plato campestre llamado "vaca en salpicón". Se preparaba con trozos de grasa y restos de carne magra, bien picada -de ahí el término español, salpicón- y cocinada con cebolla, sal y pimienta. Se puede servir frío o caliente.

No creo que esta sea una razón para que aquellos a los que no les gusta salpicar se metan con el verbo salpicar. Esta es una anterior, nacida incluso, según la mayoría de los estudiosos, de la unión de sal más pinchazo. La idea original sería espolvorear granos de sal sobre la comida. Sólo más tarde, por extensión, se utilizó para espolvorear para explicar la propagación de pequeñas porciones de otras cosas.

Cabe señalar que la tesis del origen de la palabra sal más utilizada está muy extendida, pero no es unánime. El filólogo Joan Corominas atestigua la existencia en el antiguo catalán del término salbuscar, "refrescar con chorros de agua", y sugiere que, como salpicadura, puede haberse originado en el salto gótico, "engrasar" - lo que sacaría la sal del movimiento.

Actualmente, con algunos cambios, además del uso de especias, el salpicón de vaca es un plato tradicional español, muy común en toda la costa andaluza. Es de esta región su versión más famosa, el salpicón de mariscos, que lleva volngoles, camarones, mejillones, todos marinados en mucho aceite de oliva, hierbas, aros de cebolla, pimientos verdes y rojos.

El salpicón de Brasil, más común en las tierras de Tupiniquins, se prepara con carne de pollo - o carne de vacuno - y verduras y granos, con una pizca de frutas cítricas. Existen variaciones en las montañas, con el agregado de cubos de jamón, queso, mariscos, frutas variadas, papas, vainas, aceitunas, pasta e incluso papas fritas. Finalmente, lo que tu imaginación y tu gusto te permitan. Como la salsa, la crema o la mayonesa.

Esta navidad, nada mejor como una receta de Salpicão para ser servidas como un plato ligero y fresco, adecuado para esos días de invierno de temperaturas más altas.