La guaraná es una fruta del Amazonas que se utiliza para hacer una gaseosa o refresco de sabor dulce y agradable. Es una bebida muy popular en el Amazonas.

El origen de esta fruta se explica por la siguiente leyenda: una pareja de indios pertenecientes a la tribu de los Maués vivía desde hacía muchos años sin tener hijos y deseaba mucho tener al menos uno. Un día, le pidieron a Tupã un hijo para completar su felicidad.

Tupã, el rey de los dioses, sabiendo que la pareja estaba llena de bondad, les concedió su deseo y les trajo un hermoso niño. El tiempo pasó rápidamente y el niño creció hermoso, generoso y bueno.

Sin embargo, Jurupari, el dios de las tinieblas, estaba extremadamente celoso del niño, de la paz y la felicidad que transmitía, y decidió quitarle la vida en flor. Un día el niño fue a recoger fruta al bosque y Jurupari aprovechó la ocasión para lanzarse a la venganza. Se transformó en una serpiente venenosa y mordió al niño, matándolo al instante. La triste noticia se difundió rápidamente. En ese momento, un trueno resonó en el bosque y un fuerte relámpago atravesó la aldea. La madre, que lloraba desesperada, comprendió que el trueno era un mensaje de Tupã, diciendo que debía plantar los ojos del niño y de ellos crecería una nueva planta que daría sabrosos frutos.

Los indios obedecieron la petición de la madre y plantaron los ojos del niño. Allí crecía la guaraná, cuyas semillas son negras y tienen un arilo alrededor, imitando los ojos humanos.