Sin embargo, en el siglo XVI, fue cuando llegaron los primeros europeos, y puede considerarse el primero y gran choque cultural gastronómico en nuestro territorio. Toda la organización de la cocina portuguesa fue, poco a poco, mezclándose con la cocina amazónica y la africana. 
 
Los portugueses que llegaron estaban acostumbrados a la comida que duraba todo el camino a través del Atlántico, conservado por la abundante sal, que para la época era uno de los más efectivos métodos para conservar los alimentos. 
 
Así, introdujeron a los indígenas en alimentos como el tocino, la carne seca, la cerveza y el pescado salado. Todas las conservas que uno puede imaginar, que eran manjares de ese periodo. 
 
Alimentos como patatas, tomates, salsas y harina de trigo llegaron años más tarde, durante el período de Colonización portuguesa. Todas ellas, llegaron para quedarse. Pero se volvieron aún más populares presente en nuestra cocina de principios del siglo XX, con la llegada de inmigrantes italianos, holandeses e hindúes. 
 
Por eso, no faltan opciones en nuestra cocina, que van desde platos con mariscos exquisitos, hasta platos con carnes, verduras, dulces y bebidas. 
 
Pero no fueron solo los europeos que trajo aportes a nuestra gastronomía, porque, a cambio de estos manjares, los europeos aprendieron sobre alimentos como la mandioca, el maíz, verduras, diversos tipos de pescado, verduras y frutas que fueron cultivados por gente indígena.