Como en la mayoría de los países del continente americano, la tradición culinaria de Brasil está vinculada a la llegada de los europeos y la fusión de culturas que se produjo en esas circunstancias. En este caso, fueron los portugueses los que trajeron en sus barcos las costumbres de comer la oreja, el morro, el rabo y la lengua del cerdo, por lo que comenzaron a originarse la aparición de nuevas recetas donde se usaban estos ingredientes.

En aquellos primeros años de los portugueses en lo que hoy conocemos como Brasil había muchos negros esclavos que los europeos traían de África para obligarlos a trabajar para ellos. Estos esclavos, cuando terminaban las fiestas que organizaban sus “amos” recogían las sobras de comida para mezclarlas con frijoles negros y alimentarse. De esta manera, podría decirse que estaban generando una primera versión de la feijoada.

Traducido al español, feijoada significa frejolada, claramente en relación a los frijoles, su ingrediente principal. Por su simpleza en la elaboración y sus pocos ingredientes es un plato muy económico. En Brasil es consumido por personas de todas las edades y clases sociales y es muy habitual encontrarlo en los menús de los restaurantes los días miércoles y sábados.

La feijoada tiene un origen humilde y un arraigo muy fuerte para la cultura brasileña. Es considerado el plato nacional de Brasil y su consumo ha penetrado con fuerza también en Portugal -donde se lo elabora mayormente con frijoles rojos o blancos-, en Angola y en Mozambique.