Descubrir los legados culturales adaptados en las cenas de Año Nuevo

Cuando llegan las festividades navideñas, en Brasil es una gran fiesta gastronómica, donde deliciosos manjares de diferentes culturas hacen gala sobre las mesas de cada familia.
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El pavo horneado es una tradición de los pueblos, que descendían de los aztecas y mayas, que acostumbraban usarlo como ofrenda para los dioses y símbolo de abundancia y buenos augurios por ser tan grande para poder alimentar a toda la tribu.

 Sobre una bandeja se exhiben los dorados bolinhos de bacalao, croquetas introducidas por los colonizadores españoles para consumir en los días de ayuno de carne roja durante la Semana Santa. 

En el estado de Minas Gerais no falta el lechón asado relleno de farofa, harina de yuca, y adornado con frutas.

No puede faltar en el menú navideño el salpicao, una ensalada de legumbres, carne de pollo o pavo desmenuzada, piña, manzana, zanahoria rallada, papas condimentada con mayonesa, perejil y otras especias. Es una delicia.

Los postres están presentes, entre ellos la rebanada, un dulce tradicional elaborado con rodajas gruesas de pan mojadas en leche, vino y azúcar, para ser pasadas por huevo y fritas. Al final se espolvorean con canela y azúcar.

La tradición italiana dice presente con el famoso panettone, aunque existe una historia sobre su origen en Brasil. Cuentan que un joven, Toni, se enamoró de la hija de un panadero italiano, dueño de la panadería donde él trabajaba.

Para impresionar a la doncella y al padre, Toni preparó una masa de pan rellenándola con frutas secas, que resultó una delicia y fue muy aceptado por la población, que denominaron a ese pan como “Pan de Toni”. A partir de este dulce tradicional, los brasileros crearon versiones saladas con salame, bacalao, tomates secos y otras.

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