Su nombre, coxinha, en español significa muslito o muslo pequeño. Esto se debe a su forma, similar a la del muslo del pollo. La coxinha brasileña es básicamente carne de gallina rebozada con pan rallado o alguna masa de harina, frita, que suele encontrarse en las calles y en las playas de todo Brasil, ofrecida por vendedores ambulantes.

Para conocer el origen de la creación de este simple bocado debemos retroceder en el tiempo hasta la época de la Brasil Imperial, donde el conde D’eu y la reina Isabel habían tenido un hijo que presentaba algunas discapacidades. Debido a esto, en aquel entonces, sus padres intentaban satisfacer al pequeño con todos sus gustos. Como la comida preferida del niño eran los muslitos de pollo, habitualmente solían cocinarle eso.

Un día el cocinero de la familia fue a comprar muslitos de pollo y se encontró con que ya no había. Ante tal dificultad, el encargado de la cocina real decidió ingeniárselas con lo que tenía: hirvió carne de pollo, la deshilachó, le dio forma de muslitos y la envolvió con una masa de harina. Luego la frió y se la sirvió al pequeño.

Al ver y probar esta creación de su chef personal, la reina Isabel quedó encantada y ordenó incluir esta receta dentro de las más exclusivas de la cocina familiar. La preparación trascendió los siglos y se encuentra como una tradición muy extendida en todo el territorio brasileño y algunos países vecinos -sobre todo en las zonas limítrofes con Paraguay y Argentina-.